Al llegar a la selva descienden del tren y se reúnen en un llano rodeado de hermosas vegetaciones impregnadas de brillantes colores. Los niños, sumamente felices, se divierten con el Gnomo y pronto uno de ellos propone que jueguen al escondido, siendo secundado por Taty que, emocionada, dice que se quedará, por lo que acto seguido se cubre los ojos y comienza a contar, mientras los demás corren a esconderse. En tanto comienza la acción, el Gnomo se sienta en el suelo y se recuesta de un árbol a despojarse del cansancio producido por el largo trayecto en que tuvo que conducir el tren.
Cuando termina el conteo, Taty da la vuelta y, a la vez que llama por sus nombres a sus amiguitos, emprende la búsqueda adentrándose en la parte más tupida de la selva.
En su empeño, cuando todavía no había podido descubrir el escondiste de ninguno de sus amiguitos, escuchó un pequeño ruido de una rama al ser quebrada, y se dirigió a la dirección de donde provino. De pronto, desde detrás de un follaje saltó un enorme león y, con un rugido atemorizador, cayó amenazadoramente al frente de ella. Taty retrocedió asustada y, cuando aparentenente el león se disponía a atacarla, empezó a sollozar. Al ver la reacción de la niña, el león pareció compadecerse y sacudiendo su melena le preguntó:
–¿Que te sucede? ¿Porqué lloras? ¿Temes que te devore? A lo que Taty responde algo compungida:
–No señor león, usted me asustó, pero no lloro por eso. –¿Nooo? ¿Y porque lloras, entonces? –Lloro porque no encuentro a mis amiguitos. –¿Porque no encuentras a tus amiguitos? –exclama el león asombrado, y agrega– ¿Entonces no temes que pueda comerte?
–No señor león, yo sé que usted no me comería. –¿Y porque crees que no te comería? –Porque usted es un león joven y fuerte que puede cazar una presa más difícil y apetitosa que yo. Si me comiera a mí, todos los demás animales pensarían que el Rey de la selva se está poniendo viejo, se reirán de usted y ya no lo respetarían.
–¡OH! –Exclama halagado el león– eres una niña muy inteligente y astuta, pero además quiero que sepas que de ninguna forma pensaba comerte. –¿No? –Cuestiona Taty con expresión de curiosidad. –¡Claro que no! Ya hace mucho tiempo que los animales de la selva vivimos en paz y somos vegetarianos, pues hemos comprendido que no debemos hacer daño a las demás especies, pues ellas, al igual que nosotros, también son hijas de Dios. Respetar la vida ante todo, es ahora nuestro lema.
–Pero como es posible que se hayan vuelto vegetarianos y que vivan todos en paz, si ni siquiera en la ciudad, los seres que se consideran humanos, pueden entenderse entre ellos. –Bueno... –titubea el león– la verdad es que todos los animales hemos hecho un acuerdo para que la selva se convierta en el paraíso que un día fue, sin embargo aquí también tenemos nuestros propios problemas. Para citar un ejemplo puedo decirte que, por más que tratamos, no hemos podido lograr que el perro, el gato y el ratón, se pongan de acuerdo, y se viven persiguiendo unos al otro.
–¿Y no hay alguna forma de que se hagan amigos? –Hasta ahora nada ha resultado, pero esta tarde, casualmente, tenemos una fiesta en mi casa para ver si podemos lograr que se hagan amigos. –¡OH! Que noble es usted, señor león. –¿Te gustaría venir a la fiesta con tus compañeritos? –claro que me gustaría!
–Pues aquí tienes una invitación, estaremos muy contentos de que asistan.
Taty emocionada toma la invitación y, dándole un abrazo y un beso al león le dice: –Muchas gracias señor león, le prometo que allí estaremos.
Luego del león retirarse, Taty comenta en voz alta: –A propósito... ¿y donde se habrán escondido mis amigos?
No bien ha pronunciado la última palabra, cuando todos salen de sus escondites exhibiendo en sus rostros incredulidad y sorpresa, luego de presenciar lo acontecido entre el león y Taty.
Ya pasado el susto, Taty comenta sobre la invitación que le hizo el Rey León y les pide a sus amiguitos que la acompañen, refiriéndoles que tienen muchas cosas que aprender de los animales. Al principio algunos comentan que es un plan del león para comérselos a todos juntos, y que ellos serían la comida de la fiesta, pero al final, a pesar de losl recelo de algunos, Taty los convence de la nobleza del león.