El Convento de Santa Clara, situado en la calle Padre Billini, casi esquina Las Damas, en la Ciudad de Santo Domingo, fue establecido como el primer convento del nuevo mundo. Su construcción, por encargo de Don Rodrigo Pimentel, data del siglo XVI, entre los años 1550 y 1559.
En un principio, este recinto religioso estuvo dedicado a Santa Ana, pero luego, en razón de que fueron las monjas Clarisas quienes fundaron el monasterio, se le cambió por el nombre de Santa Clara. Santa Clara fue una devota de Jesucristo que renunció a la riqueza de su familia, para vivir en extrema humildad, bajo la tutela de San Francisco de Asís, quien le corta su cabellera y finalmente la conduce al monasterio de Benedictinas, situado en San Angelo, para años después formar parte de la Comunidad Franciscana, desde la cual Santa Clara surge como cofundadora con San Francisco de la Orden de las Clarisas.
Hoy día las religiosas Clarisas son aproximadamente 18.000 en 1.248 conventos en todo el mundo, y los restos de Santa Clara reposan incorruptos en la Basílica que lleva su nombre, pero previo a ser trasladada a este lugar, hecho en su homenaje, su cuerpo estuvo en la iglesia de San Jorge. Clara de Asis, fue canonizada en el año 1255, dos años después de su fallecimiento ocurrido el 11 de agosto de 1253 en el monasterio de San Damián, acompañada de sus compañeras, entre las que se encontraban sus hermanas Santa Inés de Asís y Beatriz, quienes la siguieron desde su conversión.
Es bueno resaltar que un día antes de Santa Clara fallecer, el Papa Inocencio IV le concedió la aprobación de su propia Regla (la única regla compuesta por una mujer aprobada por la Iglesia), cuya base era el proyecto de vida que le redactó San Francisco en sus inicios.
Junto al Convento actualmente funciona el Colegio Santa Clara. |